Segunda parte

La figura del Padre de huerfanos, de procedencia valenciana, fue introducida en la isla a comienzos del siglo XIV, probablemente por los Aragoneses: dicha figura, excepcionalmente duradera en Sardegna aún se encuentra en el siglo XVIII.

El Padre de huerfanos estaba presente en los principales centros poblados de la isla. Se trataba de uno entre los consejeros, elegidos cada año por las administraciones ciudadanas, cuyo encargo era él de ententar apadrinar aquellos niños que habían perdido uno o ambos padres. Su deber era él de incontrar un entorno favorable a reducir los riesgos de un futuro incierto, escogiendo entre los artesanos del lugar aquellos que podrían apadrinar los niños más necesitados.

Teniendo en cuenta las condiciones históricas, sociales y económicas de la época, los padres naturales del niño podían ser empujados a elegir por su propio hijo el destino del contrato de aprendizaje. Según las precarias condiciones económicas de la familia, los padres podían buscar un “amo” para su propio hijo; sin embargo esto no significa que los encartaments tuvieran siempre estas características. As veces, de hecho, los beneficiados por este tipo de contrato eran los mismos hijos de los artesanos, ya que esta era la manera más sencilla para otorgarles una formación profesional asegurandoles un futuro y un oficio bajo la supervisión de su propio padre-artesano.
 

Rosa Gatti
Marco Schirru