El Poetto: la playa de Cagliari

El Poetto: la playa de Cagliari

La playa del Poetto es uno de los sitios más frecuentados y queridos, en particular –pero no sólo – en verano, por los habitantes de Cagliari y de sus alrededores.

Más de siete quilómetros de litoral, que se extienden desde la base de la Sella del Diavolo, donde se halla el puerto deportivo de Marina Piccola, hasta el Margine Rosso (en el territorio de Quartu Sant’Elena), separan el mar del área húmeda de las Salinas y de los estanques de Molentargius

La relación entre el Poetto y la ciudad de Cagliari ha visto sucederse diferentes acontecimientos y, desafortunadamente también muchos errores, que han puesto en peligro la belleza de esta playa, afortunadamente dañándola sólo de forma parcial.

Pero ¿de dónde procede el nombre “Poetto”? Existen diferentes teorías al respeto: según algunos las orígenes de este topónimo han de buscarse en la Sella del Diavolo y en concreto en la “Torre del Poeta” (torre aragonesa cuyas ruinas son, aún hoy, visibles); otra teoría remite al catalán “pohuet” (pozuelo) en razón de las muchas cisternas presentes en el área. Otra hipótesis remite al nombre que puede haber tenido la playa en la época de la dominación española, o sea “su puertu” (alteración en sardo de “el puerto”): esta expresión se transformó en el sardo (variante campidanesa) “puettu”, finalmente italianizado en “poetto”.

Hasta el fin del siglo XIX los habitantes de Cagliari no frecuentaban la playa del Poetto, prefiriendo la zona de playa de Giorgino (al suroeste de la ciudad), más cercana a los barrios históricos y fácilmente alcanzable andando. A comienzos de siglo XX, con la realización de la línea de tranvía y de los primeros establecimientos balnearios (el D’Aquila y el Lido, abiertos respectivamente en 1913 y en 1914), la arena cándida y las aguas transparentes del Poetto empezaron a ejercer un fascino irresistible sobre los cagliaritanos.
Entre las blancas dunas existentes por entonces, se edificaron los celebres “casotti”, una clase de palafitos realizadas con maderas polícromas: estas características construcciones se volvieron parte del paisaje del Poetto y, en los meses del verano hospedaban numerosas familias de Cagliari y de los alrededores que las utilizaban a menudo como verdaderas segundas viviendas: hábito que sobrevivió hasta 1985, cuando la Capitaneria di Porto decretó, causando una fuerte polémica, el derrumbe de los casotti del Poetto por razones higiénico sanitarias.

La improvisa explosión de frecuentaciones que legitimó el Poetto como la playa de Cagliari por excelencia, supuso, sin embargo, también unas cuantas heridas a este espectacular litoral: la construcción de estructuras de albañilería para los establecimientos y el nacimiento del homónimo barrio detrás de la playa dañaron irremediablemente el delicado equilibrio de las dunas, que empezaron a sufrir graves fenómenos de erosión. El viento y el mar empezaron a llevarse la cándida y finísima arena y, como si no fuera bastante, empezó una explotación masiva e indiscriminada de la arena para el uso en la construcción. El intento de intervenir sobre estos problemas llevó, con una acción tardía y de desastrosos resultados, a un reabastecimiento de la arena organizado mal y realizado peor en 2002.

Recientemente las polémicas alrededor del Poetto se han vuelto a encender a causa de la decisión, tomada por el ayuntamento de Cagliari, del derrumbe de las estructuras abusivas edificadas por chiringuitos y bares al largo del litoral.

Todo esto, sin embargo, no ha podido dañar la relación entre Cagliari y el Poetto, que en los meses del verano se enfrenta a un asalto de ciudadanos y turistas, llegando a recibir el apodo de “playa de los cienmil”. A la playa del Poetto hace referencia una parte importante de la jerga y de la manera de expresarse de los cagliaritanos. Por ejemplo, siendo la playa convencionalmente dividida en “paradas”: las que hoy son las paradas de las líneas de buses de la compañía de transportes urbanos CTM, un tiempo coincidían con las paradas del tranvía que conectaba el centro ciudad a la playa. Hoy se sigue identificando los balnearios y los lugares de interés en el litoral indicando el numero de la parada: “vamos a la sexta” o también “nosotros vamos a la cuarta” son frases que el turista tendrá ocasión de escuchar. “La Bussola” (o sea la brújula) era un local muy conocido que hoy en día ya no se encuentra en actividad, sin embargo los cagliaritanos siguen llamando “La Bussola” el límite entre el territorio de Cagliari y él de Quartu Sant’Elena. Otro lugar de referencia es el Ospedale Marino, hospital estructurado donde antes surgía un hotel gestionado por el Ente Sardo Industria e Turismo (ESIT): aún al día de hoy al Poetto, para facilitaros la indicación de un chiringuito o de un establecimiento, serán muchos los habitantes que os dirán “antes del ESIT” o “justo después del ESIT”.

Además de un lugar ideal para broncearse o para nadar, el Poetto es un lugar perfecto también para practicar el deporte al aire libre: una isla peatonal que se extiende desde la primera hasta la cuarta parada y es posible, teniendo en cuenta el paseo de Marina Piccola y el carril bici que empieza cerca del Ospedale Marino, pedalear, correr, o sencillamente pasear lejos del tráfico y del ruido de la ciudad.

La frecuentación del Poetto no se limita al horario del día: chiringuitos y bares, restaurantes, pizzerías y discotecas animan la zona en los meses desde abril hasta octubre volviéndola el centro de una intensa movida que atrae jóvenes (y menos jóvenes) de la ciudad y de las afueras. Entre los mejores bares de la playa del Poetto señalamos el Emerson, a la cuarta parada, y el Marlin, poco antes del restaurante La Bussola, cuya programación de verano cuenta con música en vivo (a menudo se toca jazz) de alto nivel todas las noches.