El huerto botánico de Cagliari

El huerto botánico de Cagliari es un maravilloso oasis verde en el centro de Stampace, uno de los barrios históricos de la ciudad.

La entrada del huerto botánico de Cagliari
Huerto botánico de Cagliari
Huerto botánico de Cagliari

En el amplio jardín perteneciente a la Universidad de Cagliari, cuya extensión alcanza unas 5,5 hectáreas, son presentes más o menos dos mil especies de plantas, divididas en tres sectores: mediterráneas, tropicales y suculentas. La colección más importante del huerto es la de plantas suculentas (también conocidas como plantas crasas): cuenta pues con 1000 especies, cuya mitad proceden del continente americano y la otra mitad del continente africano. Entre los géneros más representados recordamos Echinocerus, Mamillaria, Opuntia y Euphorbia. Parte de los ejemplares están cultivados al aire libre en macetas o directamente en el suelo, otros en los invernaderos presentes al interior del jardín: ofrecen al visitante una asombrosa variedad de formas y colores, y algunos de ellos alcanzan dimensiones realmente considerables.

En la colección de plantas tropicales destaca la plantación de palmeras más grande de Sardegna, con 60 ejemplares de 16 especies diferentes procedentes de varias partes del mundo que crecen su una superficie de unos 4000 metros cuadrados. Espectaculares también los dos Ficus Magnoloides y una Euphorbia de las Canarias de 50 años que ocupa una superficie de unos 200 metros cuadrados.

La vegetación mediterránea presente, aunque menos exótica, no despensa sensaciones y emociones de intensidad menor: sus aromas y perfumes envuelven el visitante, que podrá admira maravillosos ejemplares centenares de pino carrasco, ceratonia, enebro, olivo, encina, lentisco, madroño y muchas otras especies autóctonas de Sardegna.
Para el alcance de tal variedad y riqueza, además de los muchos años de cura y dedicación por parte de los gestores del huerto botánico, ha concurrido la particular colocación del jardín. El huerto botánico de Cagliari ha sido realizado en un área especialmente favorable al crecimiento de plantas, el valle de Palabanda: se trata de un valle calcáreo caracterizado por un particular microclima, sobre todo gracias a su posición protegida de los vientos de mistral que azotan a menudo en la ciudad de Cagliari.

Los interesantes itinerarios botánicos no representan la única atracción de este asombroso oasis verde: el huerto botánico surgió en una zona de la ciudad muy interesante bajo el enfoque histórico, que guarda sobre todo testimonios de época romana. El jardín lidia con el Anfiteatro romano y con el Palacio de Tigellio, y en su interior se encuentran diferentes despojos de época prerromana y romana. De hecho es posible admirar un pozo romano, dicho libarium, que se cree fuera utilizado por los actores que recitaban en el Anfiteatro para refrescarse durante las pausas de los espectáculos.
Este pozo constituye, junto a otro artesiano, la fuente principal de abastecimiento hídrico del huerto botánico de Cagliari. Por otro lado, el Calidarium, conocido también como cueva Gennari, es un sitio arqueológico que remonta al siglo IV a.C., y desempeñaba la función de embalse de decantación para el acueducto romano que desde la zona de Villamassargia abastecía la antigua Caralis. Este sitio se ha vuelto más fascinante por las numerosas especies ombrofilas presentes, entre las cuales los bellísimos helechos y de los hermosos ejemplares de philodendron. Otra estructura presente es una cisterna romana “a damajuna” que pertenecía al antiguo tramo terminal del acueducto arriba mencionado.

La zona donde se encuentra el huerto fue escogida por la presencia de tales sugerentes elementos históricos y de paisaje y también por el microclima favorable: la misma área antes había sido propiedad de los jesuitas, destinada a viveros y viñas para ser en un segundo tiempo abandonada y, después de su deterioro, utilizada como vertedero en la primera mitad del siglo XIX. El huerto botánico de Cagliari se estrenó en 1866 por el profesor Patrizio Gennari, que llevó a cabo el trabajo empezado por su predecesor Giovanni Meloni Baylle y el arquitecto Gaetano Cima. A comienzos del siglo XX el huerto alcanzó su máximo esplendor, para ser después intensamente dañado durante la segunda guerra mundial: se utilizó pues como sede de un batallón de caballería y por lo tanto fue golpeado por los terribles bombardeos de 1943: a salvarse fueron solo la biblioteca y el herbario (precavidamente trasladados a Ghilarza).

Se necesitaron unas décadas de trabajo intenso para devolver el huerto a su antiguo esplendor esta pequeña joya verde donde es posible acercarse al interesante mundo de la botánica y regenerar el cuerpo y el espíritu en armonía con la naturaleza.

La entrada del Huerto botánico de Cagliari está en la avenida San Ignazio, al número 11; la visita vale la pequeña cantidad de 2 € que ascienden a 3 € si se elige la visita guiada.