Villanova

 

Cagliari, barrio de Villanova: la calle Sulis
Cagliari, vista de los tejados y callejuelas del barrio de Villanova desde el terraplen

El barrio de Villanova, como puede intuirse por el nombre, fue el último en nacer de los cuatro barrios históricos de la ciudad de Cagliari. Su primer núcleo empezó a desarrollarse en el siglo XIII hacia el lado oriental a la base del cerro donde se encuentra el barrio del Castello, con la construcción de viviendas por parte de los campesinos procedentes del llano del Campidano, que querían acercarse a la ciudad para facilitar el comercio de sus productos. En un segundo tiempo el barrio fue poblandose también por artesanos (carpinteros, herreros, etc.) que instalaron allí sus talleres.

Esta antigua parte del barrio está delimitada por el terraplén de la avenida Regina Elena, la calle Garibaldi, la calle Baccaredda y la calle La Vega y se caracteriza por pequeños talleres y casas sencillas y bajitas (generalmente uno o dos pisos), a menudo dotadas de terrados, jardines y hasta pequeñas huertas ceñidas por altas paredes que las esconden a la vista de quien procede en las calles.

Originariamente Villanova estaba rodeado por huertas y viñas que, a partir de los años treinta del siglo XX, han sido más a más sustituidos por la parte más nueva del barrio, que hoy alcanza la avenida del Cementerio y la via Dante, caracterizada por fincas altas y calles vivaces y de paso, que han ido englobando algunos monumentos que antes surgían en el campo abierto (como, por ejemplo, la basílica de San Saturnino).

La visita al barrio de Villanova es así placentera e interesante también por la mezcla singular entre la vivacidad de la parte nueva y las atmósferas tranquilas y casi "fuera del tiempo" de la parte antigua, que en algunas horas del día parece ser casi un pueblecito al interior de la ciudad (así como la parte alta de otro barrio lindante, el de Stampace).

El barrio de Villanova ofrece muchísimos testigos históricos y arquitectónicos del pasado, así cómo atracciones culturales. La citada antes basílica de San Saturnino es la iglesia más antigua de la ciudad de Cagliari, en cuanto su primera instalación remite al siglo V. 

En la parte vieja del barrio además hay otros antiguos edificios de culto, entre los cuales destacan la iglesia de San Giacomo y el claustro y la cripta de San Domenico (desafortunadamente los únicos restos de la bella iglesia gótico-catalana destrozada durante los bombardeos de 1943). Villanova es también la sede de las más antiguas cofradías que se encargan de las celebraciones de Semana Santa de matriz auténticamente española (jesuítica), con cantores aún al día de hoy reclutados entre las antiguas familias originarias del barrio.

Siempre pertenecientes a la parte antigua del barrio, destacan preciadas villas y fincas de estilo modernista, entre los cuales merece una mención particular el Palazzo Valdes (al comienzo de la avenida Regina Elena).

Al límite septentrional del barrio de Villanova, donde acaba el terraplén de la avenida Regina Elena, se encuentra el oasis verde de los Giardini Pubblici; al interior de este bonito parque, que acoge diferentes especies botánicas autóctonas y exóticas y es embellecido por fuentes y esculturas de mármol, se encuentra la finca neoclásica de la ex Polveriera, hoy sede de la Galleria Comunale d'Arte di Cagliari.

También la parte nueva del barrio de Villanova presenta diferentes elementos de interés arquitectónico e histórico como el imponente complejo de las escuelas primarias "Alberto Riva", la finca Lixi-Contini, el monumental edificio en estilo ecléctico della Regione dei Carabinieri y el lindante Parco delle Rimembranze donde se encuentra el Monumento a los Caídos, en estilo racionalista, a obra de Ubaldo Badas. Expresión de la inversión cultural del barrio es el ex matadero de Cagliari (ExMà), hoy centro del ayuntamiento por el arte y la cultura.

El barrio de Villanova ofrece también interesantes posibilidades en relación a shopping y diversión: la calle Garibaldi, la calle Sonnino, la calle Paoli y la calle Alghero ofrecen una gran variedad en tiendas (en particular las de moda) y la misma zona se caracteriza por bonitos bares, cafeterías y pastelerías.

En la parte antigua del barrio (en particular en la calle San Giovanni y alrededores) han ido floreciendo muchos restaurantes, caracterizados por un ambiente intimo y por los antiguos edificios donde se sitúan, y un gran número de locales muy pequeños que animan la noche de Cagliari. Villanova se vuelve así uno entre los lugares más frecuentados en las tardes y noches por jóvenes y menos jóvenes.