Bonaria

La Basílica y el cerro de Bonaria vistos desde el Terraplén
La avenida Bonaria vista desde el parco en la cima del cerro
La cúpula de la Basílica di Bonaria
El cementerio monumental de Bonaria

El barrio de Bonaria surge en la cumbre del homónimo cerro y en sus alrededores, en la parte sudoriental de la ciudad de Cagliari.

El barrio está idealmente delimitado por la calles Sonnino, las calle Grazia Deledda, la calle Pessina y la via de la Pineta, el nuevo Asse Mediano di Scorrimento (eje de tránsito rápido que enlaza las dos extremidades de la ciudad) y, hacia el sur, se extiende hasta el mar (playita y pequeño puerto deportivo de Su Siccu).

La historia de los asentamentos humanos en el área de Bonaria remonta a la época púnica, como atestigua la necrópolis púnica hallada en el cerro. Esta necrópolis pertenecía probablemente a uno de los asentamientos extraurbanos que brotaron alrededor de la ciudad de Karel (la Cagliari fenicia); en un segundo tiempo fueron los romanos que volvieron a utilizarla y finalmente fue transformada en cantera.

En la Edad Media a la base del cerro de Bonaria fue erguida la iglesia de San Bardillo, según las pautas del estilo románico-pisano y gótico-italiano; hoy en día no queda rasgo alguno, ya que a continuación del abandono y al deterioro estructural subió un derrumbamiento en 1909 y veinte años después se realizó su definitivo derrumbe. 

En 1324, en la cumbre del cerro de Bonaria, los Aragoneses construyeron una ciudadela fortalecida que emplearon en el asedio de Castel de Castro  (el actual barrio de Castello) que durante dos años fue la primera capital del Reino de Sardegna. El cerro - y por ende el barrio - de Bonaria deben su nombre a los Aragoneses que bautizaron la localidad Buen Ayre (aire bueno), sucesivamente italianizado en Bonaria.

La capilla de la ciudadela fortalecida fue transformada en un santuario dedicado a la Virgen y al lado de la pequeña iglesia del siglo XIV, aún presente, surgió la Basílica di Nostra Signora di Bonaria. Además de su importancia religiosa (se trata del principal santuario mariano de Sardegna) la Basílica de Bonaria es también uno entre los complejos monumentales más imponentes y espectaculares del barrio y de la ciudad entera. Su cándida fachada en piedra calcárea destaca sobre la cumbre del cerro, mirando hacia el mar desde la cima de una amplia y escenográfica escalinata adornada de imponentes árboles de pino. Esta escalinata se utiliza como escenario para espectáculos y eventos, cuales el anual desfile de moda dedicado a los diseñadores sardos. Adyacente a la Basílica se encuentra el convento de los frailes de la Mercedes, en cuyo claustro es posible visitar el museo del santuario, donde se guardan algunos hallazgos arqueológicos, modelos de barcos, muebles y accesorios sagrados y exvotos.

Detrás de la Basílica y a los pies del cerro se puede visitar el parque de Bonaria, un área verde sosegada y silenciosa donde es posible observar algunas grutas pertenecientes a la necrópolis púnico-romana y disfrutar de espectaculares panoramas de la ciudad y del golfo de Cagliari.

En el barrio se encuentra también el Cementerio Monumental de Bonaria; complejo que remonta al siglo XIX. Hallado encima de una parte de la antigua necrópolis, hospeda las sepulturas de numerosos cagliaritanos ilustres. Sus avenidas sombreadas por árboles seculares, hoy en día poco frecuentadas (el actual cementerio se encuentra a San Michele) están sumergidos en un atmósfera serena y sosegada. Allí se pueden admirar ejemplos preciados de arte funeraria; algunos ejemplos son las capillas familiares y esculturas realizadas por importantes arquitectos y artistas sardos (entre los cuales Tarquinio Sini, Dionigi Scano).

El área más propiamente residencial del barrio de Bonaria se ha desarrollado alrededor del cerro y encima de una parte de esto, llegando a ser una zona densamente poblada, tranquila y elegante. La calle que atraviesa el barrio, la calle Milano, era antiguamente nombrada por los cagliaritanos Via del Mar; a su alrededor coexisten armónicamente los distinguidos chalés del comienzo del pasado siglo, residencias del alta burguesía cagliaritana, y edificios más populares realizados con atención a los detalles. Los jardines que circundan las viviendas presentan amplios espacios verdes caracterizados por arboles de lato tallo (cómo las jacarandas, que echan  sus maravillosa flores violetas en junio y septiembre), trepadoras y flores de cualquier tipo. En la amplia variedad de estilos arquitectónicos encontramos interesantes ejemplos de arquitectura modernista (más bien Art Decò), neo medieval, ecléctica y racionalista.

El barrio de Bonaria, además, es uno de los centros económicos, turísticos y administrativos de Cagliari: cuenta con sedes de bancos y seguros, prestigiosos hoteles, instalaciones deportivas y, en particular, el barrio de la Feria (Feria Internacional de la Sardegna), que ocupa un área de doce hectáreas para contener doce pabellones expositivos de dimensiones variadas y tres espacios para congresos. En la plaza dei Centomila, justo a la base de la escalinata de Bonaria, cada jueves está dedicado al mercado Campagna Amica, con la venta directa desde los productores a los consumidores de preciados productos locales procedentes del campo de la provincia de Cagliari.